CONVENTO DE SANTA CATALINA
El convento de Santa Catalina es el más llamativo de los
ejemplos arquitectónicos en su tipo. La conservación de sus elementos y riqueza
artística nos da una idea de su importancia en la época colonial de Arequipa.
Se ha dicho muchas veces que un convento es como una ciudad dentro de una
ciudad. Y este dicho es más notorio en Santa Catalina. La fotografía que
observamos nos da una idea de lo que decimos. Las calles, casas y la cúpula de
la iglesia conservan en la actualidad rasgos de su sentido original.
En el monasterio existen dos tipos, el sillar blanco, que
proviene del volcán Chachani, y el rosado del Misti, este último emblema de la
ciudad.
La ciudadela ocupa un terreno de 20.000 metros cuadrados y está absolutamente aislada de la ciudad, a pesar de que se ubica en el corazón de ésta. Un gran y sólido muro de 4 metros de altura aislaba la vida de las mujeres que habitaban el monasterio.


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